Lamentablemente, muchas personas tienen que enfrentar la difícil situación de saber que su perro o gato sufre de alguna condición congénita que limita su calidad de vida. La displasia de cadera es una de las más comunes, y si no se atiende adecuadamente, puede volverse un serio problema para el día a día de tu mascota.

Por esta razón, desde Veterinario Pamplona te explicamos de qué se trata este diagnóstico de la displasia de cadera.

¿En qué consiste la displasia de cadera en perros y gatos?

En resumidas cuentas, la displasia de cadera es una enfermedad que ocasiona un desajuste ligero o grave en la cadera. Que vendría siendo la parte del cuerpo encargada de unir al fémur trasero de tu mascota con la pelvis.

Esta enfermedad está presente en la vida del can o del felino desde que nace, y va desarrollándose libremente hasta llegar a edades de la adultez. Durante su adolescencia puede ser asintomática, pero todo dependerá del grado de la displasia. 

¿Cuáles son las consecuencias de una displasia de cadera en tu mascota?

La genética juega un papel importante en el desarrollo de la misma. Por ello es ventajoso conocer los antecedentes familiares de tu mascota. Ya que estarás en capacidad de hacer estudios preventivos sin tener que esperar la aparición de las consecuencias.

1. Debilidad en las patas traseras

Las patas traseras sufren de dolores constantes por el hecho de que al moverse no están encajando bien dentro de la posición asignada en la cadera de tu mascota.

2. Movilidad reducida o casi nula

Esos dolores limitan la movilidad del gato o del perro, y lo llevan a ser un animal sedentario que solo camina para lo necesario. Correr podría transformarse en todo un martirio si se desarrollan otras agravantes de la enfermedad.

3. Inflación de los tejidos dérmicos y musculares

Los tejidos musculares se inflaman con el paso del tiempo. Además, el constante roce de la piel del animal con superficies porosas también lleva a la inflamación dérmica.

4. Desarrollo de la osteoartritis

Este es un diagnóstico muy común entre las mascotas con displasia de cadera. Pero suele llegar en la adultez cuando no se han logrado minimizar los síntomas desde las etapas iniciales.

Esta es una enfermedad que no tiene cura, aunque puede mejorarse la condición de tu compañero animal con el uso de fármacos, con la fisioterapia veterinaria y con un estricto control alimenticio. Contacta con nosotros si estás interesado en obtener más información sobre el tema.

 

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